Cómo el torneo play-in cambió el tanking y el equilibrio competitivo de la NBA
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Chris Rodriguez
Escritor de la NBA
📅 Última actualización: 2026-03-17
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Publicado el 2026-03-17
La ilusión del tanking: cómo el Play-In hizo que los equipos inteligentes fueran más inteligentes
¿Recuerdas cuando el octavo puesto era una sentencia de muerte, una barrida garantizada, una exhibición glorificada? ¿Recuerdas cuando los equipos prácticamente tropezaban para evitar ese destino, optando en cambio por el dulce abrazo de la lotería? Esos días, amigos míos, están tan muertos como Blockbuster Video, gracias al torneo play-in de la NBA.
El play-in, inicialmente recibido con el típico escepticismo gruñón reservado para cualquier cosa nueva y remotamente interesante, ha remodelado fundamentalmente el cálculo competitivo de la liga. No ha eliminado el tanking por completo –los equipos de abajo siempre estarán ahí, esperando un talento generacional– pero ha, claramente, reducido la clase media de la mediocridad.
Ya no es una temporada de 30 victorias un fracaso total. De repente, rondar el .500, o incluso unos pocos partidos por debajo, se siente como un camino legítimo hacia los playoffs. El atractivo de dos partidos para llegar al torneo real es un poderoso incentivo, uno que está empujando a los equipos a mantenerse competitivos por más tiempo y evitar las ventas masivas que alguna vez vimos.
Mira a los Pelicans. En 2021-22, terminaron novenos en el Oeste con 36-46. Bajo el antiguo sistema, eso es una selección de lotería, una oportunidad para un talento de primer nivel. En cambio, jugaron dos partidos emocionantes, vencieron a los Spurs y a los Clippers, y de repente, Brandon Ingram y CJ McCollum estaban en los playoffs reales. Esa experiencia, ese sabor del gran escenario, es invaluable para el desarrollo de los jugadores y la cultura del equipo.
El impacto no es solo en los equipos burbuja. Se extiende hacia arriba y hacia abajo. Los equipos con un camino claro hacia una de las seis primeras posiciones están aún más motivados para evitar el caos del play-in, esforzándose más en la temporada regular. La carrera por esos puestos garantizados es más intensa que nunca.
Por el contrario, los equipos que podrían haber tirado la toalla en febrero ahora están luchando por el décimo puesto. Los Rockets, por ejemplo, terminaron undécimos en el Oeste la temporada pasada con 41-41. Hace unos años, ese récord habría significado una cómoda selección de lotería. Ahora, estaban fuera, pero tentadoramente cerca. Esa proximidad alimenta la competencia, mantiene a las aficiones comprometidas y obliga a las oficinas principales a tomar decisiones más estratégicas sobre las adquisiciones de jugadores y el cuerpo técnico.
El verdadero genio del play-in es su capacidad para recompensar la consistencia competitiva sin castigar completamente un año flojo. Es una red de seguridad para los equipos que intentan construir algo, una oportunidad para adquirir experiencia y un disuasivo para la cínica carrera hacia el fondo.
**Predicción audaz:** Dentro de los próximos cinco años, al menos un equipo del play-in avanzará a las Finales de Conferencia, demostrando de una vez por todas que el torneo no es solo un truco, sino un camino legítimo hacia la contención.